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Restos de Eva (Melinda)

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Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Estera Skolovikov el Mar Jun 13, 2017 1:26 pm

Ese pueblecito en medio de América era una autentica fuente de energía sobrenatural. Las conciliaciones de magia y los desbalanceamientos de seres sobrenaturales hacían que el mismo aire lo sintiera enrarecido. Aunque según algunos eso era cosa miá. Sentía el aire en mis mejillas, el cielo se iba nublando y parecía que pronto caería una tormenta, lo notaba mientras el aire hacia ondear mi chaqueta y mi cabello, llevaba unos pantalones vaqueros negros, una camiseta blanca de manga corta y una chaqueta negra, junto a unas botas -espero que tenga algo- pensé para mis adentros mientras contemplaba el cielo, el cual se estaba oscureciendo con el paso de las horas. Mis pasos me llevaban a recorrer las calles del pueblo el cual se veía bastante tranquilo a estas horas. Me detuve ante las puertas de una cafetería, apoye levemente mi mano derecha en el asa de la puerta, observe mi reloj un solo instante y acto seguido abrí la puerta. -Cafeteria La Haya, bueno se ve hermosa- pensé mirando la decoración de la cafetería, me gustaba la decoración y conocía un poco la reputación de la cafetería, era un buen lugar de reunión para seres como yo. -estoy seguro de que las camareras os resultaran apetitosas- susurro una voz a mi izquierda, ladee un segundo la mirada, me moví sin hacer caso a mi interlocutor, un hombre joven, de unos 30, de peo rubio y lacio, tenia un poco de barba de apenas unos días, de constitución atlética. Hice un pequeño movimiento con mi mano derecha para que me siguiera. Sin llamar la atención, pasando inadvertidos, nos acercamos a una mesa apartada, en una esquina donde no llegaba mucha iluminación. Nos sentamos uno frente a otro cuando se acerco un camarero, pedí una cerveza y el un café. El camarero se retiro y mis ojos se fijaron en mi acompañante en ese momento -y bien- carraspee en un susurro apenas aulible, pero su oído era único, el señalo la carpeta azul que llevaba bajo el brazo. Espere un minuto a que nos trajeran las bebidas y que no hubiera nadie.

El camarero dio vuelta y volvió a la barra, donde pude observar a una joven muchacha de pelo moreno, no pude evitar esbozar una ligera sonrisa. Mi acompañante carraspeo suavemente y me paso la carpeta, empezamos a tomar tranquilamente las bebidas, mientras abría sobre mis piernas la carpeta, usaba las tapas para ocultar el contenido. Nombres de objetos y de miembros del aquelarre de mi difunta abuela, ademas de artilugios para cuando el apocalipsis sucediera. Cerré la carpeta, actualmente me interesaba que Lucifer se alzara, no obstante, el Enjambre tenia sus propios planes, nosotros buscaríamos nuestro propio lugar en el mundo. La puerta de la cafetería se abrió una vez mas, desvié mi mirada un instante y no fui la única, los pocos clientes del lugar y uno de los camareros también se habían girado a observar al recién llegado. Un hombre de tez oscura o la menos eso se veia por sus manos. De una complexión fuerte, vestía con una extraña túnica negra que le cubría completamente y con una capucha, desvié mi mirada nuevamente a mi interlocutor -es hora de irse- susurre y el se levanto de la silla, pero en ese momento el recién llegado hizo un gesto con su mano derecha, un giro de muñeca hizo que mi acompañante cayera al suelo -maldicion- exclame levantándome, camine haca mi acompañante, hinque la rodilla derecha en el suelo y coloque los dedos indice y corazón de mi mano derecha en el cuello de mi acompañante, justo en su arteria carótida, muerto, retire mis dedos y a lacto baje su parpados -descansa- susurre, me levante, pero no era la única, la clientela, algunos asustados empezaban a levantarse, el recién llegado hizo otro gesto provocando que la clientela cayera al suelo. Se giro hacia mi y se retiro la capucha hacia atrás.

Dejando su rostro de color oscuro y ojos marrones a la vista, sin pelo y con un extraño tatuaje en su frente que reconocí al acto, un ojo y unas llamas -así que hubo supervivientes- pensé mirándole a el y observando a la gente en el suelo, el sonrió levemente al mirarme -Estera- murmuro, sonreí levemente, manteniéndome completamente calmada y serena a pesar de la situación actual en la que nos encontrábamos. Por lo visto había habido supervivientes de la masacre en el clan de mi querida abuela y al parecer buscaban venganza por lo que parecía. Me moví despacio, el no me apartaba la mirada -sera mejor que resolvamos esto en un lugar mas apartado- susurre, al acto que hice un cambio de frecuencia, volviéndome invisible. Mi visión de la estancia también cambio, volviéndose para mi el lugar un cuarto medio azulado, con sombras fácilmente identificables. Permanecía invisible, moviéndome a otra frecuencia, corrí hacia el con mi brazo cambiado mediante mi habilidad simbiotica, ahora mi brazo parecía una larga espada simbiotica. Pero cuando estaba a escasos centímetros de poder alcanzarle, el saco un muñeco de trapo y susurro unas palabras que me detuvieron en seco. Arameo antiguo, la frecuencia cambió y volví a ser visible. Mi rodilla derecha hincada en el suelo de nuevo y mi mano izquierda agarrando mi pecho mientras jadeaba -repugnantes brujos- exclame mientras un sudor empezaba a asomarse en mi frente, la espada cambio mediante la simbiosis y el acentuó mas sus palabras, el dolor aumentaba. Mi brazo derecho se volvió un tentáculo retráctil que serpenteando derribo al brujo arrojándolo al suelo. El tentáculo volvió a ser un brazo normal, mientras yo simplemente jadeaba mirando como el brujo volvía a levantarse.


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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Melinda Mack el Lun Jun 19, 2017 1:59 pm

No podía mentir, amaba el trabajo en la cafetería, sabía que cuando lo había hecho de adolesccente no me había gustado en absoluto pero saber que ahora esto me pertenecía era...bueno de algún modo lograba que esto se sintiera como mi hogar; eso sin mencionar que era el unico medio que tenía para cuidar de mi pequeña niña, la misma que ahora se encontraba terminando las tareas de la escuela en una de las mesas vacías de la cafetería.

Había llegado aquí sin alguna idea de a donde llevar mi vida y con una pequeña niña a quien cuidar, lo más sensato hubiese sido darla en adopción y asegurarme de que ella tuviese una vida mejor pero mis deseos egoistas de no volver a estar sola no me lo permitieron y de no ser por este lugar nunca hubiese sido capaz de lograrlo, este pequeño pueblo en medio de la nada se había convertido en mi hogar, la gente y los...seres que lo habitaban eran mi familia por eso cuando la cafetería se puso en venta no dudé en comprarla y convertirla en un lugar donde todo el que necesitara pudiese encontrar refugio un lugar donde todos los que eran diferentes simplemente pudiesen reunirse y charlar sin tener que ocultarse todo el tiempo y por eso había convertido esta cafetería en eso, también aquella era la explicación del nombre, este lugar era territorio neutral, a mi no importaba lo que mis clientes hicieran mientras no ocasionaran problemas al menos no problemas permanentes "La Haya" era territorio neutral.

Una de las meseras había tenido inconvenientes hoy asi que tenía que cubrirla hasta que pudiese llegar y con el sol comenzando a desaparecer la clientela comenzaba a cambiar, los seres humanos en su mayoria comenzaban a desaparecer y los clientes especiales comenzaban a llegar así que me coloque en la parte de atras de la barra y comencé a atender los pocos pedidos que iban llegando sin dejar de vigilar a mi niña y a todos los presentes alerta a cualquier señal de problemas.

La llegada de la mujer rubia y su acompañante ocasionó que una corriente fria recorriera mi espalda así que decidí mantener un ojo sobre ellos mientras cumplia con mis tareas, atrapé a la rubia mirandome una vez y me pregunte que tenía en mente pero todo eso fue olvidado cuando sentí una mano tirar de la mia, mi pequeña estaba frente a mi sosteniendo un dibujo en mi dirección; en el dibujo se veía a un hombre dibujado con color negro de pie en lo que parecía ser la cafetería mientras todos los clientes se encontraban inconcientes en el suelo y la chica rubia parecía intentar enfrentarlo, a veces me lamentaba por lo que le había ocasionado a mi hija, al igual que yo ella había nacido adicta a la sangre de demonio, ella al igual que yo era una endemoniada así que sus dibujos no eran algo que tomar a la ligera; pense en acercarme a la rubia y pedirle que se retirara del lugar y llevara sus problemas con ella pero la llegada del tipo con capucha me hizo tomar a mi niña con rapidez y esconderla detrás de la barra mientras permaneciendo en silencio veía como con un movimiento de manos aquel sujeto hacía que la escena se volviera en el dibujo de mi niña, ambas estabamos protegidas por los hechizos de una d elas brujas locales así que mientras todos estaban inconcientes yo dudaba entre jugar a la heroína o convertirme en testigo de un asesinato.

Ver la chica hacer muecas de dolor mientras el sujeto de piel oscura sostenía una muñeca y murmuraba palabras que para mi carecian de todo sentido.

- ¡Hey idiota! - genial, acaba a de captar laa tención de un psicopara mientras mi niña estaba escondida debajo de la barra del bar y lo unico con lo que yo contaba en ese momento era una escopeta y algunos cartuchos, bueno también estaba mi telekinesis pero eso no pensaba usarlo aún - metete con alguien de tu tamaño - al terminar la frase vi a mi niña cubrirse los oidos y disparé en su dirección, apenas rocé su mano pero no pensaba asesinarla de un disparo, solamente quería que soltara la condenada muñeca esperando que eso fuese suficiente para que la chica pudiera continuar su batalla en condiciones similares - ahora muñeca - le dije a la chica esperando que s epudiera de pie mientras aquel otro sujeto hacía muecas de desagrado y trataba de detener el sangrado de su mano
- ¿le darás su merecido o esperaras a tu principe azul al rescate?


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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Estera Skolovikov el Mar Jun 20, 2017 11:10 am

Estaba molesta, furiosa y en parte me sentía humillada. Tanto sin tomar sangre decente, tanto demonio de bajo nivel había afectado a mis fuerzas, las cuales siempre habían sido potentes. “La Haya” era un hermoso nombre, un nombre neutral, pero al mismo tiempo era el nombre del tribunal internacional de los derechos humanos, ademas de ser también el nombre de la tercera ciudad mas poblada de los Países Bajos. -habéis perdido fuerzas ,dama oscura-murmuro el brujo de una forma que hizo que mi mirada se fijara en sus ojos de forma desafiante, esa muñeca, la misma esencia de Eva parecía reposar en ella, eso explicaba una minúscula parte de mis dolores. Un grito resonó, la vez de una mujer tras la barra, un disparo que yo aproveche, en cierta parte sentía que los brujos habían caído en decadencia con el pasar de los años, pero aun así ahí estaba ese bastardo. Aproveche le momento del disparo. Alce levemente mi mano derecha, de la palma surgieron dos púas que fueron lanzadas. Las puás atravesaron las manos del brujo y lo dejaron clavado en la pared a pocos metros de la puerta -pagare el destrozo- exclame serena , aunque mi mirada mostraba ira y falta de compasión hacia el brujo, me incorpore rabiosa, mientras el brujo jadeaba tratando inútilmente de liberarse de las púas.

Era inútil hacerlo, me acerque a el con una sonrisa y lo mire fríamente, el brujo trato de decir unas palabras en Arameo antiguo, pero justo cuando empezaba a hablar, apoye mi mano derecha en su rostro. En su parte izquierda, tapando el ojo con mi palma. Mi mano se prendió fuego y yo esboce una sonrisa ante sus gritos de dolor, mientras notaba como ese lado de su cara se derretía. El fuego desapareció y aparte mi mano dejando a al vista un rostro destrozado -la perdida de hidratación o la infección de la quemadura, no se exactamente que te matara antes- susurre a su oído mientras este gemía del dolor. -perra- exclamo jadeante, el empezaba a sudar, el dolor era importante, pero lo suficiente como para dejarlo consciente, tampoco era necesario parecer el monstruo desalmado del que me tachaban constantemente mis enemigos e incluso varios demonios decían que parecía mas demonio que endemoniada. Me gire a mirar a la mesera que había destruido la muñeca - No un príncipe-exclame calmada, relajada a pesar de la carnicería que acababa de realizar con el brujo. El cual se encontraba con los brazos colgando, sus manos clavadas en la pared, alejadas solo unos pocos centímetros la una de la otra, le mire con una fría sonrisa mientras volvía a girarme a la mesera -mas bien necesito sangre de demonios competentes- aclare, pues últimamente sentía que tomaba sangre de calidad baja y eso empezaba a afectarme, el brujo jadeaba dolorido, mientras trataba de que sus piernas se mantuvieran minimamente firmes, lo cual era un espectáculo digno de verse y si, en esta ocasión la joven camarera había ayudado a la depredadora a cazar a su presa.

Y el brujo apenas podía mirar por su único ojo entero y ¿que podía mirar?. Un local con gente inconsciente en el suelo, a la asesina de su clan y monstruo de sus pesadillas justo en frente de el, pero dándole la espalda, pues me encontraba observando a la hermosa morena -no obstante bonita, te agradezco la pequeña ayuda- carraspee. Era hermosa a la vista, pero ahora mi interés estaba en cierto brujo, me gire a mirarle -bueno espero que no haya nadie mas contigo- susurre observándole, el ladeo la cabeza negativamente y desvió la mirada de su único ojo a la mesera -No sabes a quien as ayudado- exclamo rabioso, pero entumecido por el dolor, no pude evitar resoplar suavemente, todo eran palabrerías sin sentido con el, en cierta medida no parecía estar con deseos de darme información o te centras en mi o haré contigo lo mismo que hacen los trotapieles de forma natural-susurre colocando mi mano en su barbilla, dirigí su mirada hacia mi, el sonrió de medio lado, aun con dolor lo hizo -Andurrial nos dejo vivir a unos cuantos- susurro, mientras soltaba una risa entremezclada con el dolor que sentía, fruncí el ceño, mientras con el dorso de mi mano derecha golpeaba una única vez su rostro, justo en el lado aun sano. Sentí el calor y el sudor que desprendía. Andurrial había dejado vivir a unos cuantos por lo que parecía, desde siempre había debido sentir eso en mi, debía haber notado que la abandonaría o que al menos intentaría derrocarla y librarme de mi condición, pero eso era el pasado.


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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Melinda Mack el Sáb Jun 24, 2017 12:56 pm

Sip, sin lugar a dduas acababa de ponerme a mi y a mi hija en una situación bastante incomoda, las peleas no eran raras aquí en especial cuando era noche de viernes y los licantropos y los vampiros venían a ver las luchas, siempre terminaba con un par de mesas rotas, una intervencion del sheriff y una sancion para los problematicos pero nada como esto; estaba bastante segura de que incluso con las camaras de seguridad sería dificl explicar esto al sheriff y ni mencionar como explicarle esto a los humanos que habían resultado afectados, si bien la mayoria de los residentes conocía la verdadera naturaleza de sus vecinos aún habían algunos que no tenían ni la menor idea; así que definitivamente necesitaría ayuda con eso.

- No será necesario, tengo seguro.

Ni siquiera sabía que alguien pudiera tener ese tipo de poderes, no estaba muy segura de con que clase de ser me había metido pero de momento estaba completamente segura de que necesitaba mantenerla de mi parte, incluso aunque en este momento la parte cuerda de mi cerebro me gritara que les disparara a ambos para proteger a mi niña que aún permanecía bajo al barra del bar con los oídos cubiertos al igual que sus ojos, intentando de algun modo evitar que los gritos de ese sujeto formaran una marca permanente en su subconsciente, luego tendria que explicarle todo este lio y honestamente no esperaba con ancias ese momento.

Yo misma estaba teniendo problemas en procesar aquella imagen, era evidente que la chcia no era un demonio de lo contrario ahora mismo yo estaría deseando estar cerca de ella, mi sed de sangre había llegado al punto en que sabía exactamente cuando llegaba un noevo demonio al pueblo y ella no se sentía como uno, había lidiado lo suficiente con brujas como para saber como operaban sus poderes y ella no lucia como una tampoco así que mis opciones eran bastante limitadas y algunas bastante desagradables...pero al menos no tan desagradables como el rostro del sujeto mientras me hablaba.

- Tienes razón no sé quien es pero no me interesa, no sé quienes son ustedes ni que quieren este pueblo pero tengo una regla en este lugar, vienes en paz o sales con los pies por delante y tu la rompiste...en realidad ambos así que agradecería que terminaran esto y desaparecieran de mi vista.

Por mucho que intentara mantener mi atención lejos de ellos y su conversación me resultaba casi imposible, así que luego de escuchar algunos nombre simplemente la curiosidad despertó en mi, la curiosidad no era buena, nunca me había traido nada bueno así que consideraba complemente natural sentirme estresada y claro las sirenas de la policía acercandose no eran de gran ayuda, solamente esperaba que el sheriff tuviese la cordialidad de enviar a los agentes que estaban familiarizados con este tipo de situaciones no me gustarái tener explicar a un humano no familiarizado nada de lo que acababa de suceder.

- Jo...-me detuve antes de soltar una palabrota al notar que mi hija habia descubierto sus oidos y comenzaba a intentar asomar su rostro por sobre la barra para ver que sucedía, de inmediato cubrí nuevamente sus ojos haciendo que se girara para verme a mi- genial...llega la caballeria, espero que tengas una buena excusa linda porque a nadie aquí le gustan los problemas.


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Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Estera Skolovikov el Mar Jun 13, 2017 1:26 pm

Ese pueblecito en medio de América era una autentica fuente de energía sobrenatural. Las conciliaciones de magia y los desbalanceamientos de seres sobrenaturales hacían que el mismo aire lo sintiera enrarecido. Aunque según algunos eso era cosa miá. Sentía el aire en mis mejillas, el cielo se iba nublando y parecía que pronto caería una tormenta, lo notaba mientras el aire hacia ondear mi chaqueta y mi cabello, llevaba unos pantalones vaqueros negros, una camiseta blanca de manga corta y una chaqueta negra, junto a unas botas -espero que tenga algo- pensé para mis adentros mientras contemplaba el cielo, el cual se estaba oscureciendo con el paso de las horas. Mis pasos me llevaban a recorrer las calles del pueblo el cual se veía bastante tranquilo a estas horas. Me detuve ante las puertas de una cafetería, apoye levemente mi mano derecha en el asa de la puerta, observe mi reloj un solo instante y acto seguido abrí la puerta. -Cafeteria La Haya, bueno se ve hermosa- pensé mirando la decoración de la cafetería, me gustaba la decoración y conocía un poco la reputación de la cafetería, era un buen lugar de reunión para seres como yo. -estoy seguro de que las camareras os resultaran apetitosas- susurro una voz a mi izquierda, ladee un segundo la mirada, me moví sin hacer caso a mi interlocutor, un hombre joven, de unos 30, de peo rubio y lacio, tenia un poco de barba de apenas unos días, de constitución atlética. Hice un pequeño movimiento con mi mano derecha para que me siguiera. Sin llamar la atención, pasando inadvertidos, nos acercamos a una mesa apartada, en una esquina donde no llegaba mucha iluminación. Nos sentamos uno frente a otro cuando se acerco un camarero, pedí una cerveza y el un café. El camarero se retiro y mis ojos se fijaron en mi acompañante en ese momento -y bien- carraspee en un susurro apenas aulible, pero su oído era único, el señalo la carpeta azul que llevaba bajo el brazo. Espere un minuto a que nos trajeran las bebidas y que no hubiera nadie.

El camarero dio vuelta y volvió a la barra, donde pude observar a una joven muchacha de pelo moreno, no pude evitar esbozar una ligera sonrisa. Mi acompañante carraspeo suavemente y me paso la carpeta, empezamos a tomar tranquilamente las bebidas, mientras abría sobre mis piernas la carpeta, usaba las tapas para ocultar el contenido. Nombres de objetos y de miembros del aquelarre de mi difunta abuela, ademas de artilugios para cuando el apocalipsis sucediera. Cerré la carpeta, actualmente me interesaba que Lucifer se alzara, no obstante, el Enjambre tenia sus propios planes, nosotros buscaríamos nuestro propio lugar en el mundo. La puerta de la cafetería se abrió una vez mas, desvié mi mirada un instante y no fui la única, los pocos clientes del lugar y uno de los camareros también se habían girado a observar al recién llegado. Un hombre de tez oscura o la menos eso se veia por sus manos. De una complexión fuerte, vestía con una extraña túnica negra que le cubría completamente y con una capucha, desvié mi mirada nuevamente a mi interlocutor -es hora de irse- susurre y el se levanto de la silla, pero en ese momento el recién llegado hizo un gesto con su mano derecha, un giro de muñeca hizo que mi acompañante cayera al suelo -maldicion- exclame levantándome, camine haca mi acompañante, hinque la rodilla derecha en el suelo y coloque los dedos indice y corazón de mi mano derecha en el cuello de mi acompañante, justo en su arteria carótida, muerto, retire mis dedos y a lacto baje su parpados -descansa- susurre, me levante, pero no era la única, la clientela, algunos asustados empezaban a levantarse, el recién llegado hizo otro gesto provocando que la clientela cayera al suelo. Se giro hacia mi y se retiro la capucha hacia atrás.

Dejando su rostro de color oscuro y ojos marrones a la vista, sin pelo y con un extraño tatuaje en su frente que reconocí al acto, un ojo y unas llamas -así que hubo supervivientes- pensé mirándole a el y observando a la gente en el suelo, el sonrió levemente al mirarme -Estera- murmuro, sonreí levemente, manteniéndome completamente calmada y serena a pesar de la situación actual en la que nos encontrábamos. Por lo visto había habido supervivientes de la masacre en el clan de mi querida abuela y al parecer buscaban venganza por lo que parecía. Me moví despacio, el no me apartaba la mirada -sera mejor que resolvamos esto en un lugar mas apartado- susurre, al acto que hice un cambio de frecuencia, volviéndome invisible. Mi visión de la estancia también cambio, volviéndose para mi el lugar un cuarto medio azulado, con sombras fácilmente identificables. Permanecía invisible, moviéndome a otra frecuencia, corrí hacia el con mi brazo cambiado mediante mi habilidad simbiotica, ahora mi brazo parecía una larga espada simbiotica. Pero cuando estaba a escasos centímetros de poder alcanzarle, el saco un muñeco de trapo y susurro unas palabras que me detuvieron en seco. Arameo antiguo, la frecuencia cambió y volví a ser visible. Mi rodilla derecha hincada en el suelo de nuevo y mi mano izquierda agarrando mi pecho mientras jadeaba -repugnantes brujos- exclame mientras un sudor empezaba a asomarse en mi frente, la espada cambio mediante la simbiosis y el acentuó mas sus palabras, el dolor aumentaba. Mi brazo derecho se volvió un tentáculo retráctil que serpenteando derribo al brujo arrojándolo al suelo. El tentáculo volvió a ser un brazo normal, mientras yo simplemente jadeaba mirando como el brujo volvía a levantarse.


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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Melinda Mack el Lun Jun 19, 2017 1:59 pm

No podía mentir, amaba el trabajo en la cafetería, sabía que cuando lo había hecho de adolesccente no me había gustado en absoluto pero saber que ahora esto me pertenecía era...bueno de algún modo lograba que esto se sintiera como mi hogar; eso sin mencionar que era el unico medio que tenía para cuidar de mi pequeña niña, la misma que ahora se encontraba terminando las tareas de la escuela en una de las mesas vacías de la cafetería.

Había llegado aquí sin alguna idea de a donde llevar mi vida y con una pequeña niña a quien cuidar, lo más sensato hubiese sido darla en adopción y asegurarme de que ella tuviese una vida mejor pero mis deseos egoistas de no volver a estar sola no me lo permitieron y de no ser por este lugar nunca hubiese sido capaz de lograrlo, este pequeño pueblo en medio de la nada se había convertido en mi hogar, la gente y los...seres que lo habitaban eran mi familia por eso cuando la cafetería se puso en venta no dudé en comprarla y convertirla en un lugar donde todo el que necesitara pudiese encontrar refugio un lugar donde todos los que eran diferentes simplemente pudiesen reunirse y charlar sin tener que ocultarse todo el tiempo y por eso había convertido esta cafetería en eso, también aquella era la explicación del nombre, este lugar era territorio neutral, a mi no importaba lo que mis clientes hicieran mientras no ocasionaran problemas al menos no problemas permanentes "La Haya" era territorio neutral.

Una de las meseras había tenido inconvenientes hoy asi que tenía que cubrirla hasta que pudiese llegar y con el sol comenzando a desaparecer la clientela comenzaba a cambiar, los seres humanos en su mayoria comenzaban a desaparecer y los clientes especiales comenzaban a llegar así que me coloque en la parte de atras de la barra y comencé a atender los pocos pedidos que iban llegando sin dejar de vigilar a mi niña y a todos los presentes alerta a cualquier señal de problemas.

La llegada de la mujer rubia y su acompañante ocasionó que una corriente fria recorriera mi espalda así que decidí mantener un ojo sobre ellos mientras cumplia con mis tareas, atrapé a la rubia mirandome una vez y me pregunte que tenía en mente pero todo eso fue olvidado cuando sentí una mano tirar de la mia, mi pequeña estaba frente a mi sosteniendo un dibujo en mi dirección; en el dibujo se veía a un hombre dibujado con color negro de pie en lo que parecía ser la cafetería mientras todos los clientes se encontraban inconcientes en el suelo y la chica rubia parecía intentar enfrentarlo, a veces me lamentaba por lo que le había ocasionado a mi hija, al igual que yo ella había nacido adicta a la sangre de demonio, ella al igual que yo era una endemoniada así que sus dibujos no eran algo que tomar a la ligera; pense en acercarme a la rubia y pedirle que se retirara del lugar y llevara sus problemas con ella pero la llegada del tipo con capucha me hizo tomar a mi niña con rapidez y esconderla detrás de la barra mientras permaneciendo en silencio veía como con un movimiento de manos aquel sujeto hacía que la escena se volviera en el dibujo de mi niña, ambas estabamos protegidas por los hechizos de una d elas brujas locales así que mientras todos estaban inconcientes yo dudaba entre jugar a la heroína o convertirme en testigo de un asesinato.

Ver la chica hacer muecas de dolor mientras el sujeto de piel oscura sostenía una muñeca y murmuraba palabras que para mi carecian de todo sentido.

- ¡Hey idiota! - genial, acaba a de captar laa tención de un psicopara mientras mi niña estaba escondida debajo de la barra del bar y lo unico con lo que yo contaba en ese momento era una escopeta y algunos cartuchos, bueno también estaba mi telekinesis pero eso no pensaba usarlo aún - metete con alguien de tu tamaño - al terminar la frase vi a mi niña cubrirse los oidos y disparé en su dirección, apenas rocé su mano pero no pensaba asesinarla de un disparo, solamente quería que soltara la condenada muñeca esperando que eso fuese suficiente para que la chica pudiera continuar su batalla en condiciones similares - ahora muñeca - le dije a la chica esperando que s epudiera de pie mientras aquel otro sujeto hacía muecas de desagrado y trataba de detener el sangrado de su mano
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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Estera Skolovikov el Mar Jun 20, 2017 11:10 am

Estaba molesta, furiosa y en parte me sentía humillada. Tanto sin tomar sangre decente, tanto demonio de bajo nivel había afectado a mis fuerzas, las cuales siempre habían sido potentes. “La Haya” era un hermoso nombre, un nombre neutral, pero al mismo tiempo era el nombre del tribunal internacional de los derechos humanos, ademas de ser también el nombre de la tercera ciudad mas poblada de los Países Bajos. -habéis perdido fuerzas ,dama oscura-murmuro el brujo de una forma que hizo que mi mirada se fijara en sus ojos de forma desafiante, esa muñeca, la misma esencia de Eva parecía reposar en ella, eso explicaba una minúscula parte de mis dolores. Un grito resonó, la vez de una mujer tras la barra, un disparo que yo aproveche, en cierta parte sentía que los brujos habían caído en decadencia con el pasar de los años, pero aun así ahí estaba ese bastardo. Aproveche le momento del disparo. Alce levemente mi mano derecha, de la palma surgieron dos púas que fueron lanzadas. Las puás atravesaron las manos del brujo y lo dejaron clavado en la pared a pocos metros de la puerta -pagare el destrozo- exclame serena , aunque mi mirada mostraba ira y falta de compasión hacia el brujo, me incorpore rabiosa, mientras el brujo jadeaba tratando inútilmente de liberarse de las púas.

Era inútil hacerlo, me acerque a el con una sonrisa y lo mire fríamente, el brujo trato de decir unas palabras en Arameo antiguo, pero justo cuando empezaba a hablar, apoye mi mano derecha en su rostro. En su parte izquierda, tapando el ojo con mi palma. Mi mano se prendió fuego y yo esboce una sonrisa ante sus gritos de dolor, mientras notaba como ese lado de su cara se derretía. El fuego desapareció y aparte mi mano dejando a al vista un rostro destrozado -la perdida de hidratación o la infección de la quemadura, no se exactamente que te matara antes- susurre a su oído mientras este gemía del dolor. -perra- exclamo jadeante, el empezaba a sudar, el dolor era importante, pero lo suficiente como para dejarlo consciente, tampoco era necesario parecer el monstruo desalmado del que me tachaban constantemente mis enemigos e incluso varios demonios decían que parecía mas demonio que endemoniada. Me gire a mirar a la mesera que había destruido la muñeca - No un príncipe-exclame calmada, relajada a pesar de la carnicería que acababa de realizar con el brujo. El cual se encontraba con los brazos colgando, sus manos clavadas en la pared, alejadas solo unos pocos centímetros la una de la otra, le mire con una fría sonrisa mientras volvía a girarme a la mesera -mas bien necesito sangre de demonios competentes- aclare, pues últimamente sentía que tomaba sangre de calidad baja y eso empezaba a afectarme, el brujo jadeaba dolorido, mientras trataba de que sus piernas se mantuvieran minimamente firmes, lo cual era un espectáculo digno de verse y si, en esta ocasión la joven camarera había ayudado a la depredadora a cazar a su presa.

Y el brujo apenas podía mirar por su único ojo entero y ¿que podía mirar?. Un local con gente inconsciente en el suelo, a la asesina de su clan y monstruo de sus pesadillas justo en frente de el, pero dándole la espalda, pues me encontraba observando a la hermosa morena -no obstante bonita, te agradezco la pequeña ayuda- carraspee. Era hermosa a la vista, pero ahora mi interés estaba en cierto brujo, me gire a mirarle -bueno espero que no haya nadie mas contigo- susurre observándole, el ladeo la cabeza negativamente y desvió la mirada de su único ojo a la mesera -No sabes a quien as ayudado- exclamo rabioso, pero entumecido por el dolor, no pude evitar resoplar suavemente, todo eran palabrerías sin sentido con el, en cierta medida no parecía estar con deseos de darme información o te centras en mi o haré contigo lo mismo que hacen los trotapieles de forma natural-susurre colocando mi mano en su barbilla, dirigí su mirada hacia mi, el sonrió de medio lado, aun con dolor lo hizo -Andurrial nos dejo vivir a unos cuantos- susurro, mientras soltaba una risa entremezclada con el dolor que sentía, fruncí el ceño, mientras con el dorso de mi mano derecha golpeaba una única vez su rostro, justo en el lado aun sano. Sentí el calor y el sudor que desprendía. Andurrial había dejado vivir a unos cuantos por lo que parecía, desde siempre había debido sentir eso en mi, debía haber notado que la abandonaría o que al menos intentaría derrocarla y librarme de mi condición, pero eso era el pasado.


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Re: Restos de Eva (Melinda)

Mensaje por Melinda Mack el Sáb Jun 24, 2017 12:56 pm

Sip, sin lugar a dduas acababa de ponerme a mi y a mi hija en una situación bastante incomoda, las peleas no eran raras aquí en especial cuando era noche de viernes y los licantropos y los vampiros venían a ver las luchas, siempre terminaba con un par de mesas rotas, una intervencion del sheriff y una sancion para los problematicos pero nada como esto; estaba bastante segura de que incluso con las camaras de seguridad sería dificl explicar esto al sheriff y ni mencionar como explicarle esto a los humanos que habían resultado afectados, si bien la mayoria de los residentes conocía la verdadera naturaleza de sus vecinos aún habían algunos que no tenían ni la menor idea; así que definitivamente necesitaría ayuda con eso.

- No será necesario, tengo seguro.

Ni siquiera sabía que alguien pudiera tener ese tipo de poderes, no estaba muy segura de con que clase de ser me había metido pero de momento estaba completamente segura de que necesitaba mantenerla de mi parte, incluso aunque en este momento la parte cuerda de mi cerebro me gritara que les disparara a ambos para proteger a mi niña que aún permanecía bajo al barra del bar con los oídos cubiertos al igual que sus ojos, intentando de algun modo evitar que los gritos de ese sujeto formaran una marca permanente en su subconsciente, luego tendria que explicarle todo este lio y honestamente no esperaba con ancias ese momento.

Yo misma estaba teniendo problemas en procesar aquella imagen, era evidente que la chcia no era un demonio de lo contrario ahora mismo yo estaría deseando estar cerca de ella, mi sed de sangre había llegado al punto en que sabía exactamente cuando llegaba un noevo demonio al pueblo y ella no se sentía como uno, había lidiado lo suficiente con brujas como para saber como operaban sus poderes y ella no lucia como una tampoco así que mis opciones eran bastante limitadas y algunas bastante desagradables...pero al menos no tan desagradables como el rostro del sujeto mientras me hablaba.

- Tienes razón no sé quien es pero no me interesa, no sé quienes son ustedes ni que quieren este pueblo pero tengo una regla en este lugar, vienes en paz o sales con los pies por delante y tu la rompiste...en realidad ambos así que agradecería que terminaran esto y desaparecieran de mi vista.

Por mucho que intentara mantener mi atención lejos de ellos y su conversación me resultaba casi imposible, así que luego de escuchar algunos nombre simplemente la curiosidad despertó en mi, la curiosidad no era buena, nunca me había traido nada bueno así que consideraba complemente natural sentirme estresada y claro las sirenas de la policía acercandose no eran de gran ayuda, solamente esperaba que el sheriff tuviese la cordialidad de enviar a los agentes que estaban familiarizados con este tipo de situaciones no me gustarái tener explicar a un humano no familiarizado nada de lo que acababa de suceder.

- Jo...-me detuve antes de soltar una palabrota al notar que mi hija habia descubierto sus oidos y comenzaba a intentar asomar su rostro por sobre la barra para ver que sucedía, de inmediato cubrí nuevamente sus ojos haciendo que se girara para verme a mi- genial...llega la caballeria, espero que tengas una buena excusa linda porque a nadie aquí le gustan los problemas.


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Re: Restos de Eva (Melinda)

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